viernes, 26 de julio de 2013

Prevención del cancer

Prevención del cáncer


Aunque existen muchos adelantos en la investigación del cáncer, aún no comprendemos con exactitud la causa de muchos tipos de cáncer. Sin embargo, sí sabemos que existen muchos factores que nos colocan en alto riesgo para diferentes tipos de cáncer. Algunos de estos factores están fuera de nuestro control, pero hay otros en los que sí podemos influir. Hoy en día, tenemos pruebas de detección disponibles para ayudarnos a detectar ciertos cánceres en sus signos más tempranos.
La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que todos los hombres de 20 a 40 años se realicen un chequeo médico para detectar cáncer, y después de los 40 años anualmente. Este chequeo médico debe incluir exámenes sobre el cáncer de la próstata, pulmón, colon/recto, piel y leucemia, así como otras enfermedades que no son cáncer.
Lea lo siguiente para que aprenda sobre cómo prevenir el cáncer de la próstata, cáncer del pulmón y cáncer del colon.

Cáncer de la próstata

Factores de riesgo:
  • ¿Tiene más de 50 años?
  • ¿Come mucha grasa en su comida?
  • ¿Tiene sobrepeso?
  • ¿No hace ejercicio?
  • ¿Tiene familiares con cáncer de la próstata?
Comportamientos preventivos:
  • Coma una dieta baja en grasa y muchas verduras, frutas y granos.
  • Haga ejercicio por lo menos 30 minutos todos los días.
  • Manténgase en un peso saludable.
Pruebas de detección:
Considere una prueba de PSA (antígeno prostático) en sangre y un exámen rectal digital a los 50 años o a los 45 años (si usted tiene algún factor de riesgo de los mencionados arriba o si es afroamericano o tiene un padre o hermano diagnosticado con cáncer de la próstata).

Cáncer del pulmón

Factores de riesgo:
  • ¿Fuma?
  • ¿Trabaja cerca de un material que se llama asbestos?
  • ¿Ha tenido exposición a radón, uranio, arsénico o cloruro de vinilo?
  • ¿Fuma marihuana?
  • ¿Está constantemente expuesto al humo del cigarro?
  • ¿Tiene familiares con cáncer del pulmón?
Comportamientos preventivos:
  • Deje de fumar.
  • Aliente a otras personas en su familia o trabajo que dejen de fumar.
  • Si usted fuma y desarrolla los siguientes síntomas, consulte con su médico:
    • tos que no se quita
    • dolor en el pecho que se agrava al respirar profundamente
    • ronquera
    • pérdida de peso y de apetito
    • falta de aire
    • fiebre sin razón aparente
    • infecciones recurrentes como bronquitis y neumonía
    • silbido al respirar
Pruebas de detección:
Ninguna ha sido efectiva. Normalmente se detecta el cáncer del pulmón en una radiografía del tórax, pero pueden no existir síntomas.

Cáncer colorrectal

Factores de riesgo:
¿Tiene familiares con cáncer del colon o recto?
¿Tiene un síndrome llamado síndrome de cáncer colorrectal (también llamado poliposis familiar adenomatosa (FAP) o cáncer del colon hereditario sin poliposos (HNPCC)? FAP o poliposis familiar adenomatosa o cáncer colorrectal sin pólipos (HNPCC) son síndromes hereditarios que aumentan su riesgo de tener cáncer colorrectal y otros cánceres. La diferencia entre estos dos síndromes es el número de pólipos que desarrolla la persona que lo tiene. FAP se asocia con el desarrollo de cientos o miles de pólipos colorrectales precancerosos que cubren todo el intestino y recto. HNPCC se asocia con menos de 10 pólipos que aparecen en el lado derecho del intestino.
  • ¿Tiene una historia personal de cáncer colorrectal?
  • ¿Tiene una historia personal de pólipos intestinales?
  • ¿Ha tenido o tiene familiares con enfermedad inflamatoria crónica (enfermedad de Crohn o colitis ulcerativa)?
  • ¿Tiene más de 50 años de edad?
  • ¿Come alimentos de origen animal?
  • ¿Nunca hace ejercicio?
  • ¿Tiene sobrepeso?
  • ¿Fuma?
Comportamientos preventivos
  • Dé seguimiento a cualquier pólipo adenomatoso que se le detecte antes de que se convierta en cáncer.
  • Haga ejercicio por lo menos 30 minutos.
  • Mantenga un peso saludable.
  • Coma suficientes frutas, verduras y granos integrales limitando los alimentos altos en grasas.
  • Deje de fumar.
Pruebas de detección:
Desde los 50 años, debe seguir una de las cinco siguientes opciones a continuación:
  • prueba de sangre oculta en heces cada 5 años.
  • sigmoidoscopía flexible cada 5 años.
  • prueba de sangre oculta en heces cada 5 años y sigmoidoscopía cada 5 años.
  • enema de contraste de bario cada 5 años.
  • colonoscopía cada 10 años.

El Cancer

La palabra “cáncer” asusta. Prácticamente todos conocemos a alguien que se enfermó gravemente o murió a causa del cáncer. La mayoría de las veces, el cáncer afecta a las personas mayores. No son muchos los niños que padecen cáncer, pero si esto ocurre, con frecuencia pueden recibir tratamiento y curarse.

¿Qué es el cáncer?

En realidad, el cáncer es un grupo de muchas enfermedades relacionadas y todas ellas tienen que ver con las células. Las células son unidades minúsculas que forman a los seres vivos, incluido el cuerpo humano. Existen miles de millones de células en el cuerpo de una persona.
El cáncer aparece cuando las células anormales crecen y se extienden rápidamente. Las células normales del cuerpo crecen, se dividen y tienen mecanismos para dejar de crecer. Con el tiempo, también mueren. A diferencia de estas células normales, las células cancerosas continúan creciendo y dividiéndose descontroladamente, y no se mueren.
Las células cancerosas suelen agruparse y formar tumores. Un tumor en crecimiento se transforma en un bulto de células cancerosas que destruyen a las células normales que rodean al tumor y dañan los tejidos sanos del cuerpo. Esto puede hacer que una persona se enferme seriamente.
A veces, las células cancerosas se separan del tumor original y se dirigen hacia otras partes del cuerpo. Allí continúan creciendo y pueden formar nuevos tumores. Ésta es la manera en la que se extiende el cáncer. Cuando un tumor se extiende a una nueva parte del cuerpo, recibe el nombre de "metástasis”.

Causas del cáncer


Probablemente conozcas a un niño que tuvo varicela o tú mismo la hayas padecido. Pero es muy poco probable que conozcas niños que hayan tenido cáncer. Si llenaras un estadio de fútbol con niños, probablemente sólo uno de ellos tendría cáncer.
Los médicos no están seguros del motivo por el cual algunas personas tienen cáncer y otras no. Pero sí saben que el cáncer no es contagioso. Es imposible contagiarse el cáncer de otra persona. A diferencia del resfrío o la gripe, el cáncer no es provocado por gérmenes. Por lo tanto, no debes tener miedo de los niños (o cualquier persona) con cáncer. Puedes hablarles, jugar con ellos y abrazarlos.
Los niños tampoco desarrollan cáncer por algo que hayan hecho. Algunos niños creen que si se golpean la cabeza tendrán cáncer en el cerebro o que las personas malas se enferman de cáncer. ¡Pero esto no es cierto! Los niños no hacen nada malo para contraer cáncer. Pero algunos hábitos no saludables, en especial fumar o beber mucho alcohol todos los días, pueden aumentar las probabilidades de padecer cáncer cuando seas adulto.

Detección del cáncer

Los médicos pueden tardar un tiempo en descubrir que un niño padece cáncer. Esto se debe a los síntomas del cáncer (pérdida de peso, fiebre, ganglios inflamados, estar muy cansado o enfermo durante un tiempo) se parecen a los de otras enfermedades. Cuando un niño presenta estos problemas, la causa suele ser menos grave, como una infección. Por medio de análisis, el médico podrá descubrir cuál es el problema.
Si el médico sospecha que se trata de cáncer, podrá pedirte análisis que lo ayudarán a determinar si ése es el problema. Los médicos pueden pedir radiografías y análisis de sangre, y recomendar que un paciente consulte a un oncólogo. Los oncólogos son médicos que atienden y tratan a pacientes con cáncer. Seguramente, los oncólogos realizarán otros exámenes para detectar si una persona realmente padece cáncer. De ser así, los exámenes permiten determinar el tipo de cáncer y si éste ha pasado a otras partes del cuerpo. Sobre la base de los resultados, el médico decidirá cuál es la mejor manera de tratarlo.
Una de las pruebas que un oncólogo (o un cirujano) puede realizar es una biopsia. Durante una biopsia, se toma un trozo de tejido de un tumor o del lugar del cuerpo en el que se cree que hay cáncer, como la médula ósea. No te preocupes, las personas que deben hacerse este examen reciben fármacos especiales que los mantienen cómodos durante la biopsia. Una vez que se toma la muestra, se la examina en un microscopio en busca de células cancerosas. Cuanto antes se detecte el cáncer y comience el tratamiento, mayores serán las probabilidades de cura y recuperación total.

Tratar cuidadosamente el cáncer

El cáncer se trata con cirugía, quimioterapia o radiación; en algunos casos, con una combinación de estos tratamientos. La elección del tratamiento depende de lo siguiente:
  • el tipo de cáncer (el tipo de células anormales que provocan el cáncer)
  • el estadio del tumor (es decir, cuánto cáncer se ha extendido en el cuerpo, si es que esto ha ocurrido)
La cirugía es la forma más antigua de tratamiento contra el cáncer. Tres de cada cinco personas con cáncer serán operadas para extirpar el cáncer. Durante la cirugía, el médico intenta extirpar la mayor cantidad de células cancerosas posible. Es posible que también se extraigan células o tejido sano para asegurarse de extirpar la totalidad del cáncer.
La quimioterapia consiste en el uso de medicamentos (drogas) contra el cáncer. En algunos casos, estos medicamentos se toman en forma de píldora, pero lo más común es que se administren con una línea intravenosa especial que también se denomina “IV”. Para ello, se inserta un pequeño catéter (tubo similar a una pajilla) en una vena, a través de la piel. En general, el tratamiento se realiza en el brazo. El catéter se conecta a una bolsa con el medicamento. El medicamento fluye desde la bolsa hacia la vena. Una vez allí, el medicamento entra en la sangre, desde donde puede viajar a través del cuerpo y atacar las células cancerosas.
La quimioterapia se suele administrar durante varias semanas o meses. Con frecuencia, se coloca un catéter debajo de la piel en un vaso sanguíneo de mayor tamaño ubicado en la parte superior del tórax. De esta forma, se pueden administrar varias dosis de quimioterapia y otros medicamentos a través del catéter, sin necesidad de realizar un nuevo pinchazo. El catéter permanece debajo de la piel hasta que se completa el tratamiento contra el cáncer.
En la radioterapia se utilizan ondas de alta energía, como los rayos X (ondas invisibles que traspasan casi todas las partes del cuerpo), para dañar y destruir las células cancerosas. Esto puede hacer que los tumores se achiquen e incluso que desaparezcan por completo. La radioterapia es uno de los tratamientos más comunes contra el cáncer. En muchas personas, el cáncer desaparece después del tratamiento con rayos.
Tanto la quimioterapia como la radiación provocan efectos secundarios. Un efecto secundario es un problema adicional causado por el tratamiento. La radiación y los fármacos contra el cáncer son muy buenos para destruir células cancerosas, pero, lamentablemente, también destruyen células sanas. Esto puede causar algunos problemas, como pérdida del apetito, cansancio, vómitos o la caída del cabello. En el caso de la radiación, la piel de la zona tratada puede enrojecerse o irritarse. Pero, una vez finalizado el tratamiento, todos estos problemas desaparecen y el cabello vuelve a crecer. Existen medicamentos capaces de lograr que un niño se sienta mejor durante el tratamiento.
Mientras se encuentra en tratamiento, es posible que un niño no pueda ir a la escuela o estar en lugares con mucha gente: el niño necesita descansar y no puede arriesgarse a contraer infecciones, como la gripe, cuando ya ni siquiera se siente bien.

La recuperación

La palabra “remisión” es muy especial para cualquier persona con cáncer. Significa que no hay señales de cáncer en el cuerpo. Después de la cirugía o del tratamiento con rayos o quimioterapia, el médico realizará pruebas para saber si el cáncer continúa presente. Si no hay señales de cáncer, la enfermedad del niño se encuentra en remisión.
La remisión es el objetivo final del tratamiento que reciben los niños con cáncer en el hospital. A veces, esto significa que es necesario continuar con la quimioterapia durante un tiempo para asegurarse de que las células cancerosas no regresen. Y, afortunadamente, en el caso de muchos niños la remisión es el final feliz de su experiencia con el cáncer.